Dependiendo del uso que le vayas a dar, existen dos grandes tipos de luz,
cálida y fría.
La luz cálida, más conocida como “luz amarilla” es una luz tranquila, acogedora, ideal para crear una atmósfera relajante; se puede utilizar para dormir o charlar, tanto en salas como en habitaciones.

Por su parte, la luz fría o “luz blanca” es una iluminación más intensa, pura y clara, necesaria para las actividades de precisión como en la cocina, lectura, maquillaje, etc.
